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Las peores contraseñas del mundo ¿Usas alguna de estas?

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[vc_row][vc_column][vc_column_text]En la actualidad, los diversos dispositivos informáticos incorporan cada día nuevos aplicativos para hacernos la vida más fácil, algunos de ellos son aquellos que nos recuerdan eventos, actividades, tareas que debemos realizar, citas, cumpleaños, aniversarios, etc. Ya no es posible que olvidemos algo que deba ser recordado. Sin embargo, existe un componente de nuestra actividad que no podemos incorporar a ningún aplicativo que nos lo recuerde, son las contraseñas o passwords que nos permitan abrir nuestras aplicaciones, operar en el home banking, accesos a diferentes programas, etc. Nuestro universo virtual se ha llenado de contraseñas y esto implica todo un problema para nuestra vida cotidiana.

Las contraseñas, acompañadas por el nombre de usuario – generalmente, nuestra dirección de correo electrónico – nos asegura que seamos los únicos que podamos ingresar a una serie de datos y operaciones que son sumamente personales. Los especialistas en sistemas informáticos y los desarrolladores han descubierto que hay una fuerte tendencia a utilizar, por parte de los usuarios, patrones para crear contraseñas que, a la vez que son muy fáciles de recordar, son una tentación para que los hackers violen la seguridad de nuestros datos.

Uno de los errores más frecuentes que cometemos a la hora de definir nuestras contraseñas es utilizar una clave igual para todo. El acceso a nuestra cuenta de correos, al banco virtual, los accesos a nuestros dispositivos, etc. El problema aquí consiste en que una vez descubierta esa clave, hemos quedado totalmente desguarnecidos para cualquier ataque cibernético.

Las peores contraseñas

El otro gran problema que se nos presenta, además del uso de una única contraseña, es la “pereza” que demostramos al elegir nuestras claves de acceso. Un error frecuente es el uso de números consecutivos, por ejemplo, 12345 ha sido considerada por diversos estudios realizados por especialistas, como la peor contraseña y la más utilizada. Otra de las peores contraseñas del mundo es usar la propia palabra “password”. Todo esto hace las delicias de los hackers, que logran asaltar sin ningún tipo de contemplación, sitios con nuestros datos personales, aunque sólo sea por el simple gusto del daño.

Otro recurso utilizado, a la hora de definir contraseñas, es el uso de nuestra fecha de nacimiento, o las fechas de nacimiento de nuestros hijos. Ni que hablar cuando usamos nuestro número de documento de identidad o de seguro social. A pesar de ser datos personales, al convertiros en contraseña, estamos creando parte de las peores contraseñas del mundo.

Somos conscientes que en un mundo cada vez más informatizado, el uso de contraseñas seguras, es un ejercicio de creatividad cada vez más complejo, sobre todo a la hora de recordar qué clave usamos para cada situación.

¿Cómo elegir una buena contraseña?

Ya hemos mencionado que el uso de una única contraseña para todo lo que necesitamos, nos convierte en altamente vulnerables. Es por eso que debemos desechar de plano esta práctica y entregarnos a la tarea de definir buenas contraseñas, fáciles de recordar para ti y, fundamentalmente, compleja a la hora de ser identificada por otros.

Un consejo muy útil para dar nuestros primeros pasos y salir de la lista de las peores contraseñas del mundo, es definir contraseñas largas – por lo general de 8 caracteres o más – con este pequeño recurso ya habremos agregado un alto nivel de complejidad a la tarea de los hackers, sobre todo si los caracteres son una buena combinación de letras y números.

Luego tenemos que buscar un recurso que nos permita establecer esa combinación de letras y números mediante un procedimiento que sea fácil de recordar para nosotros. Es decir que, si hemos olvidado la contraseña, rápidamente podamos remitirnos al procedimiento con el que la construimos. Un ejemplo de esto sería, elegir una frase de algún poeta o una que nos guste mucho y tomar la primera letra de cada palabra y luego agregarle algunos números, también puedes agregarle al final una letra que identifique la aplicación a la que corresponde esa clave. Vamos a dar un ejemplo sencillo de esto: si tenemos que elegir una contraseña para nuestra cuenta de Gmail, usamos la frase “lo esencial es invisible a los ojos” y nuestra clave – he elegido un número al azar – sería leeialo64G, la última letra hace referencia al proveedor de correos.

Tú puede elegir también, el título de tu libro de cabecera, proverbios, o las primeras letras de los nombres de tus personajes favoritos. De esta manera estaremos definiendo contraseñas muy originales y bastante difíciles de descubrir.

Administrar nuestras contraseñas

Cuando establecemos un patrón, como el que hemos descrito, para definir nuestras distintas contraseñas, nos estamos dotando de un recurso que no evita tener la necesidad de recordar todas las contraseñas, y reemplazamos nuestra memoria por un recurso muy útil. De esta manera, estaremos abandonado el top ten de las peores contraseñas del mundo.

Existe la alternativa que utilices un gestor de contraseñas, pero esto también conlleva algunos riesgos que debes evaluar. Hasta hace algunos años, quienes debían utilizar muchas contraseñas, poseían una pequeña libreta con todas las claves anotadas y esta libreta, siempre a buen resguardo. Lógicamente, extraviar o que te roben la libreta entrañaba un peligro superlativo.

Trata de definir un patrón para crear contraseñas originales. Asegúrate que ese patrón sea muy personal y tómate el trabajo de reformular periódicamente todas tus contraseñas y habrás ganado una gran batalla contra la vulnerabilidad.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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