Control parental: ¿Por qué usarlo?

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Control parental: ¿Por qué usarlo?

La revolución tecnológica que se vive actualmente ha hecho que los menores tengan un acceso cada vez más temprano a diferentes dispositivos, y esto se debe a que pueden encontrar diferentes aparatos con acceso a internet allá donde vayan, ya sea en la casa o en la escuela. Por eso es necesario que los adultos se informen sobre el control parental.

En los núcleos familiares suelen encontrarse diferentes elementos como el ordenador, la tableta y el Smartphone, y aunque esto pertenece a los padres o abuelos, los niños comienzan pronto a interesarse por ellos y por su funcionamiento. Al ser nativos digitales, los niños de la nueva generación aprenden desde muy pequeños a utilizarlos, sin necesidad de que esté un adulto con ellos, lo que puede llegar a ser contraproducente para su desarrollo y seguridad.

Este uso tan acelerado de la tecnología puede llegar a suponer un problema para los menores y para los adultos, dado que se ven en la obligación de vigilarlos constantemente, para que no accedan a lugares que pudieran suponer un peligro para su integridad emocional.

¿Qué es el control parental?

Por ello existe lo que se denomina control parental, una herramienta que permite a los padres o adultos limitar y/o controlar el contenido al que los niños pueden acceder en internet desde los diferentes dispositivos: ordenadores, tabletas o Smartphone.

Utilizar el control parental es necesario si lo que se desea es salvaguardar la intimidad y la seguridad de los más pequeños de la casa, y es que en internet existe información a la que los menores no deben acceder; también se hallan  personas que intentan captar la atención de los niños para actos perniciosos.

¿En qué consiste y cómo funciona el control parental?

Los nativos digitales han incorporado estos dispositivos en su día a día con muchísima naturalidad. Un estudio de S2 Grupo revela que el 16% de los menores accede a su primer móvil antes de haber cumplido los 10 años y que un 22% usa las redes sociales.

El debate de usar un control parental surge debido al interés de garantizarles una navegación segura, tanto en la casa como en los centros escolares, para que puedan desarrollarse de manera independiente si correr riesgos emocionales e incluso físicos.

El funcionamiento suele ser muy sencillo e intuitivo, se instala la aplicación en el dispositivo y se crea una cuenta en la web con la que se conecta al móvil, con esto ya se puede crear una gestión apropiada.

Las características más habituales que pueden tener disponibles este tipo de herramientas son las siguientes:

Control web

El control parental permitirá bloquear sitios web en función de las diferentes categorías que existen y restringir bloques completos de páginas por su temática. También pueden seleccionar una a una aquellas webs que se consideran no aptas o que simplemente los padres no desean que sus hijos naveguen.

Bloqueo de llamadas

En los dispositivos móviles existe la opción de realizar llamadas. Por eso una de las funcionalidades que ofrece el control parental es la de bloquear la posibilidad de hacer o recibir llamadas telefónicas, y de limitar los números de teléfonos que se pueden usar.

Gestión y control de aplicaciones

Los padres serán los encargados de descargar aquellas apps que consideren apropiadas para el desarrollo y disfrute del menor. El control parental impide que los niños tengan acceso a descargar diferentes juegos y aplicaciones, así se evitan disgustos familiares en la factura del teléfono.

Tiempo de funcionamiento

Es necesario limitar el tiempo de uso de internet, y con estas aplicaciones puede hacerse estableciendo horas de encendido y apagado para controlar el tiempo de funcionamiento, dado que no es aconsejable que pasen conectados más de una hora al día.

Geolocalización de emergencias

Esta opción es muy útil, sobre todo para aquellos menores que tienen que llevar encima su teléfono por diversos motivos. La geolocalización permite a los padres saber dónde se encuentra en cada momento, pudiendo así localizarlos si algo ocurriera.

El fin del control parental es que el menor pueda navegar de manera segura por la red y que los padres estén tranquilos de que sus hijos no pueden acceder a ningún material dañino.

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